LOMLOE: movilidad, participación y educación ambiental

En España hemos tenido multitud de leyes educativas en los últimos años, aunque la mayoría han tenido poca incidencia en la práctica diaria, y si la ha tenido, no ha sido exitosa. Es lógico que esto ocurra en un sistema donde se obtiene mayor reconocimiento profesional cuanto más alejado se está del alumnado.

En el proyecto de la futura ley de educación, LOMLOE, con pretendida aplicación el próximo curso 2021/2022, hemos encontrado tres aspectos que nos gustaría destacar: fomento de la movilidad escolar activa y autónoma, participación del alumnado en el Consejo Escolar y cualificación del profesorado en la Agenda 2030 antes del 2025.

Según dicha ley de educación, las Administraciones educativas garantizarán los Caminos Escolares y promoverán los desplazamientos sostenibles (Pág. 48). Como objetivo de etapa, desde Primaria, el alumnado desarrollará hábitos cotidianos de movilidad activa y autónoma (Pág. 20). La necesaria colaboración con las instituciones y organizaciones del entorno, que también recoge la ley, da lugar a que los proyectos de Camino Escolar precisen ser entendidos como un recurso educativo que permite reflexionar colectivamente sobre un problema que no es de nadie y es de toda la sociedad: la infancia ha perdido la calle, incluso para algo tan cotidiano como ir de casa al colegio, responsabilizando a las Administraciones educativas el liderazgo y coordinación.

LOMLOE insta al cumplimiento de los Derechos de la Infancia adoptados por las Naciones Unidas y ratificados por España, entre los que está la participación del menor en las decisiones que les afecten (Pág. 14). Desde Primaria, el alumnado participará en el Consejo Escolar, haciendo ver que la infancia también es ciudadanía del presente y no solo del futuro (Pág. 53).

Por último, esta ley educativa destaca la importancia de comprender los problemas internacionales sin descuidar la acción local (Pág. 6), haciendo bueno el dicho ecologista: “Piensa globalmente, actúa localmente”. Si la clave de la calidad educativa está en la formación continua del profesorado, bien parece establecer que todo el profesorado reciba cualificación en metas de la Agenda 2030 antes de 2025 (Pág. 70).

Con estas palabras esperamos con ilusión que todas las personas apostemos prioritariamente por la educación y exijamos a la clase política más trabajo, cumplimiento y menos ruido.

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